Identidades Ciudadanas
“Los derechos sociales nunca han estado
en vigencia siquiera formalmente”
Ana María Pérez y Socorro Foio son dos investigadoras de la UNNE que encaran junto a la Universidad de Santiago de Compostela un trabajo sobre las vivencias que representa el ejercicio de los derechos ciudadanos. Afirmaron que los derechos sociales "nunca estuvieron vigentes". Y que se adjudica el carácter de ciudadano solo a quienes están insertos en el mercado como productores y consumidores.
Ana María Pérez es directora del Centro de Estudios Sociales de la UNNE, y Socorro Foio, coordinadora del Sistema de Evaluación Permanente de la UNNE.
El estudio, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, tiene por objeto detectar regularidades y núcleos de sentido en la relación entre la vida cotidiana y las instituciones. Además, busca indagar en la incidencia de las tensiones de inclusión y exclusión, y el entrecruzamiento de concepciones ideológicas y de intereses en disputa en el proceso de constitución de identidades ciudadanas. La investigación analiza también los componentes del imaginario social del derecho y la justicia que mediatizan las representaciones sociales sobre ciudadanía.
-¿Qué motiva esta investigación y que buscan detectar?.
Este proyecto de investigación es una propuesta conjunta realizada por la Universidad de Santiago de Compostela, específicamente el Departamento de Sociología y el Centro de Estudios Sociales de la UNNE. Antes habíamos realizado una pasantía allí y trabajando con Juan Luis Pintos, catedrático especializado en los temas de imaginarios sociales. Nos interesaba continuar con una línea de trabajos conjuntos, explorando esta temática y elegimos la cuestión de la ciudadanía porque se vincula desde diferentes perspectivas con las problemáticas actuales de las dos sociedades: en la sociedad española, debido a la importante ola inmigratoria proveniente tanto del norte de África como de Latinoamérica, donde se debate la cuestión de los derechos de ciudadanía. Pero también se vincula con los planes de subsidios para los desempleados.
-¿Qué aspectos se abordan?.
Algunos de ellos son si todos los habitantes de una sociedad son ciudadanos, qué implica ser ciudadano, qué derechos están involucrados en esta definición. Entendemos que esos derechos son los civiles: el derecho a elegir y ser elegido; los económicos: el derecho a la propiedad privada, a ofrecer libremente su fuerza de trabajo en el mercado; y los sociales: como el derecho a una vida digna, y la satisfacción de las necesidades básicas.
-En el trabajo mencionan las tensiones de inclusión y exclusión en el proceso de constitución de identidades ciudadanas.¿Cuál es su incidencia?.
En primer lugar, hay que considerar que existe una diferencia entre la declaración formal de los derechos y la realización efectiva de los mismos. En segundo lugar, tanto los derechos económicos como los civiles no han estado en discusión, aunque es posible preguntarse acerca del grado efectivo de representación que cada uno de nosotros encuentra entre los funcionarios elegidos por el sistema del sufragio, por ejemplo. En relación con los económicos, se postula el derecho a la libertad de trabajo, pero se plantea su validez frente a la situación de desempleo estructural que caracteriza al neo-liberalismo o la precarización laboral que el mismo entraña. Finalmente, en relación con los derechos sociales, se podría afirmar que nunca han estado en vigencia, ni siquiera formalmente, porque su realización no es compatible con las asimetrías que produce la estratificación social generada por el modo de producción capitalista.
-¿Cómo juegan las concepciones ideológicas y los intereses en el proceso de constitución de identidades ciudadanas?.
Estas cuestiones se analizarán en base a la información obtenida en el trabajo de campo. Las hipótesis que manejamos asignan a la ideología un carácter decisivo en la constitución de la identidad tanto en lo subjetivo como en lo que hace a los diferentes comportamientos sociales, entre los que se incluye el ejercicio de la ciudadanía. Cabe destacar, además, que se trata de un proceso dialéctico en el cual esa identidad constituida a su vez refuerza la ideología del individuo y del grupo de pertenencia.
-¿Qué papel cumple esa ideología en el sistema de relaciones capitalistas?.
Una función conservadora de la estructura social; esto permitiría comprender la razón por la cual los derechos sociales se han mantenido en la opacidad, adjudicando el carácter de ciudadanos solamente a quienes están insertos en el mercado como productores y consumidores.
-¿Cuáles son los componentes del imaginario social del derecho y la justicia que mediatizan las representaciones sociales sobre ciudadanía?.
La realidad tal como la conocemos es el resultado de un proceso de construcción que se vincula al mismo tiempo con la potencialidad de la acción humana y la capacidad de simbolización. El imaginario transmite los códigos mediante los cuales las personas significan las situaciones en las que se desenvuelven, permitiendo reducir su complejidad e incertidumbre y asegurando por lo tanto la reproducción del orden social. En ese sentido, las ideas sobre el derecho y la justicia están íntimamente ligadas al sistema de relaciones individuo-entorno cuya representación simbólica moderna sienta las bases para la emergencia de la ciudadanía en la historia.
-¿Qué aplicación tendrá la investigación?.
Los productos de las distintas fases de la investigación abonarán el desarrollo de la metodología de la investigación cualitativa, como muestra por saturación, grupos focalizados, y de la teoría de los imaginarios sociales. También permitirá profundizar en el conocimiento de las perspectivas generacionales sobre la ciudadanía y caracterizar la naturaleza del proceso en contextos sociales tradicionales. Aportará a la tarea de incomodar el orden establecido en la medida en que todo trabajo sociológico viene a poner en cuestión lo que la sociedad ha naturalizado a través del sentido común. Esta des-naturalización posee una capacidad transformadora del sujeto y de la sociedad, una vez mostrada la contingencia y arbitrariedad de las construcciones sociales.