SUPERIOR
Home Entrevistas Comisión Consultiva Contáctenos        
microscopio

veterinarias

SALUD
tecno



 
 
 
 
 
 

La fasciolosis está presente en la
producción ganadera de Corrientes

La "fasciolosis" de los rumiantes, es una enfermedad parasitaria producida por un trematodo denominado técnicamente Fasciola hepatica, vulgarmente llamada "saguaypé".
Es una de las distintas parasitosis que afecta a la ganadería, produciendo pérdidas por decomiso de hígados, cobertura grasa con tinte ictérico y falta de rendimiento productivo de los animales afectados.
Debido a su sintomatología poco evidente, ofrece mayores dificultades para el diagnóstico clínico y parasitológico. Se desconoce hasta el momento, el período de infestación a las distintas categorías animales de ovinos en producción, dificultando aún más su problemática, para indicar tratamientos y manejos adecuados, lo que implica mientras se diagnostica, mayores pérdidas.
En la provincia de Corrientes se conoce esta enfermedad parasitaria desde hace tiempo.
En la década de 1970, el grupo de investigación de la cátedra de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de la Facultad de Veterinaria de la UNNE,  realizó los primeros estudios y en los últimos años lo amplió a todo el territorio de Corrientes. Estos trabajos contienen información referida a la prevalencia y las pérdidas que produce la fasciolosis en la especie bovina.
A partir de estos trabajos, los técnicos de la Facultad de Veterinaria determinaron que el problema de esta enfermedad parasitaria se agrava día a día, al ampliarse su área de distribución geográfica.
En Corrientes se desconoce el impacto de la fasciolosis en los ovinos. No obstante algunas referencias de veterinarios que atendieron mortandades de ovejas en la zona norte de la provincia; observaron en necropsias, hígados con ejemplares de Fasciolosis hepática.
Este estado de situación motivo al equipo integrado por los doctores José Alvarez, Ricardo Moriena, Daniel Bosch y Oscar Racioppi, a trabajar con ganado ovino.
Estudiaron una población de 50 ovinos adultos de una pequeña majada, cuyo destino es el consumo de una estancia de la localidad de General Paz sobre el Río Santa Lucía. El grupo de animales observados estaba conformados  por 49 hembras y un macho de 2 a 4 años de edad, seleccionados por su tamaño y peso. Los resultados fueron más que evidentes.
El porcentaje de fasciolosis detectada en los animales fue del 60 %, “es un índice muy alto”, calificó el doctor Racioppi. “Los ovinos afectados eliminan un volumen proporcional de materia fecal contaminada con huevos que contribuyen a que el ciclo de evolución de la Fasciolosis hepática se mantenga en forma permanente y en expansión”, señaló Racioppi.
Los investigadores descubrieron además un hábitat apropiado para el desarrollo del caracol que actúa como huésped intermediario de la enfermedad, esto es una geografía surcada por ríos, lagunas, esteros y bañados. 

Intermediario. El ciclo biológico del parásito (Fasciola) depende de un intermediario. Se trata de un caracol denominado Limnea spp. “Encontramos una especie que vivía en cursos de agua, pero más que nada a orillas del río Santa Lucía. En el año 1996 en la localidad de Berón de Astrada se detectó otra especie con características particulares, L. columella, habita en los cursos profundos de agua y se desplaza sobre los camalotes y otras acuáticas” relató Racioppi.
En épocas de lluvia la población de caracoles se dispersa. Estos caracoles tienen la particularidad de que sobreviven a las sequías. Poseen una bioecología diferente a otros, con una conducta más bien acuática. Los huevos de los caracoles (el intermediario) se trasladan en las patas de´l ganado y animales silvestres. “Lo concreto es que dónde está el presente este género de caracol, está el parásito (fasciola)”, señaló Racioppi.

Detección. “La fasciola al estar dentro de las canalículos biliares en el hígado, produce una degeneración que termina produciendo cálculos. Los cálculos biliares que son abundantes por la presencia del parásito, se almacenan en la vesícula biliar y son de muy alto valor” (se utilizan para cosméticos de la realeza China) explicó el doctor José Alvarez.
Al faenar el animal se percibe la ictericia, es decir el tinte amarillento que tiene la grasa, producto de la obstrucción que ocasiona el cálculo y provocando el paso de la bilirrubina  a la sangre.
Las formas juveniles de la fasciola son microscópicas y atraviesan en gran cantidad el hígado, congestiona toda la víscera hepática. Posteriormente se acantonan en los canalículos biliares donde el parásito evoluciona hasta alcanzar su estado adulto. Pero en este estado se ingresa a la faz crónica de la enfermedad.

Consecuencia del parásito en el animal. La presencia del parásito en el animal produce en primer lugar, una pérdida económica que está vinculada al decomiso del hígado (pesa entre 7-8 kilos en vacunos). “Es decir se pierden kilos de carne, pero aparte hay toda una pérdida no cuantificada vinculada al retraso en el desarrollo del animal. Presenta cuadros diarreicos como consecuencia de las alteraciones digestivas que se produce cuando ingresa el huésped y una disfunción hepática producto de la actuación del parásito”, explicó Racioppi.
El código alimentario argentino, exige el decomiso de la carne con tinte ictérico ubicándola en la categoría de “carne repugnante”. Depende del grado de afectación, en algunos casos se decomisa el hígado solamente.

Ciclo de la parasitósis. El huevo del parásito sale con la materia fecal del animal. Del huevo emerge lo que se denomina el miracidio, que necesita agua para movilizarse porque es de naturaleza acuática. En su traslado encuentra al caracol (que es el intermediario) y se introduce por la parte blanda. Dentro del caracol hace una serie de transformaciones, inclusive detecta los períodos adversos que hay en el escenario externo.
Cuando llega la época favorable, que generalmente coincide con las lluvias, abandonan al caracol y se van a los pastos donde se enquistan. Posteriormente y en función del nivel de agua en los campos, permite que el ganado acceda a los pastos o no. En temporada de sequía cuando el ganado avanza sobre las zonas bajas donde hay pastura tierna y verde, es donde hay mayor contaminación. El animal ingiere el parásito con el pasto, atraviesa el intestino, busca el hígado y desarrolla la faz adulta.

Prevención. No hay campañas preventivas para combatir el parásito por una cuestión de costos. Si bien hay fármacos para combatir la fasciola, el productor no los utiliza porque detecta la parasitósis ocasionalmente cuando los animales van a faena y recibe la comunicación del decomiso.
“Las alternativas para combatir la fasciolasis deben estar planteadas en base al problema que hay en el campo. Hablamos de estrategias puntuales para cada caso”, aclaró Alvarez.
“Como en todas las parasitósis del mundo hay que buscar el manejo que sea compatible con la producción. Nadie dejó de producir carne por problemas de parásitos así que es un problema que debe ser atendido por técnicos idóneos que propongan un plan de manejo adecuado al efecto” señaló Racioppi. 
“Los últimos trabajos presentados en Ciencia y Técnica de la UNNE hablan de una distribución de la fasciolosis en toda la provincia. Actualmente se investiga el impacto de la fasciola en búfalos” comentó Racioppi.
Los investigadores detectaron que en aquellos campos que registran antecedentes de fasciola en bovinos, se introdujo el búfalo y el parásito se trasladó del bovino al búfalo.

Cálculos para la cosmética China (recuadro)

Al ubicarse en los canalículos biliares del hígado, la fasciola produce una degeneración que termina en cálculos. En los animales infestados, estos cálculos son abundantes y de muy altos valor. “Es común ver en los clasificado de los diarios “compro cálculo” comenta Racioppi. Generalmente se trata de acopiadores que también están en la compra de cuero y pezuñas.
Estos cálculos son de gran valor y son requeridos por la industria cosmética china. También en ese país son requeridos al comprobarse su efecto afrodisíaco, pero se trata de una versión no comprobada.