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Facultad de Ciencias Veterinarias

Creció el número de roedores
transmisores de Leptospirosis

Casi el 50% de ratas capturadas y analizadas por un equipo de investigadores de la UNNE tenía Leptospiras, bacteria que causa la conocida enfermedad Leptospirosis. Según los especialistas, se registra un incremento en la cantidad de roedores, y la vez aumenta la tasa de prevalencia de los que actúan como reservorio de la Leptospirosis.
Las ratas muchas veces son sinónimos de suciedad o enfermedad. En gran parte son ciertas estas creencias, y se torna más veraz en el caso de la Leptospirosis, una enfermedad febril de iniciación aguda que afecta a perros, al ganado y también al hombre.
Los roedores  son los reservorios de mayor riesgo. El mayor peligro lo representan las ratas que, a diferencia de los ratones, están en los techos, paredes, recovecos, tienen un área de dispersión más amplio y marcan su territorio mediante la orina, vías de eliminación de la Leptospirosis. Los roedores se comportan como reservorios de Leptospiras por excelencia, dado que difícilmente sufren la enfermedad, pero la mantienen en el tiempo en los riñones, y ante una situación de “stress” eliminan leptospiras en abundancia contaminando el medio ambiente, agua o alimentos.
Con el objetivo de indagar la tasa de prevalencia de leptospirosis en roedores en la ciudad capital de Corrientes, un grupo de investigadores de la Cátedra de Salud Pública de la Facultad de Veterinaria realizó la captura de 90 ratas en las que aisló por cultivo, hallando una tasa de 53,3% de especímenes  infectados por Leptospiras.
Los resultados recogidos durante el año el año 2007 y 2008 hasta la fecha, arrojaron una prevalencia de 53% que representa un crecimiento  comparado a los indicadores del 2005 y 2006 que alcanzaban el 30,1 por ciento.
Según explica Gabriel Marder, director del proyecto, se busca demostrar el riesgo sanitario de la presencia de roedores con la prevalencia de esta enfermedad. La tasa registrada es mayor a la de otras zonas del país que cuenta con indicadores del 20 o 25  y hasta 40 por ciento de ratas con Leptospiras en el gran Buenos Aires.
 “Estos datos hacen necesario continuar con los estudios para corroborar los indicadores encontrados” sostuvo.
Las ratas analizadas, fueron capturadas al azar de lugares varios como depósitos, o peridomicilio del casco céntrico de la ciudad. Marder explicó al respecto que se registra una presencia mayor de este tipo de roedores y que el riesgo principal de las ratas es que son las que más viven en la cercanía del hombre por ser sinantrópicas.
El grupo de investigación se encuentra analizando dos variantes de esta problemática encontrada: Por un lado el porqué de la mayor presencia de ratas, y por otro el crecimiento en la tasa de prevalencia de la enfermedad que se vale de los roedores como reservorio.
Una de las razones de la prevalencia de roedores es la acumulación de desperdicios en forma inadecuada, el deficiente cuidado de depósitos, deterioro de las edificaciones, que generan ambientes propicios para las ratas con el consiguiente riesgo para la salud”, destacó el veterinario Gabriel Marder.
Además la ciudad de Corrientes registra varios de los factores que incrementan el riesgo de existencia de ratas y de Leptospirosis como ser aumento de precipitaciones, humedad, temperatura moderada, campos bajos con aguas contaminadas entre otros.
El investigador indicó a Revista de Ciencia y Técnica que en paralelo al estadio de las ratas se inició un trabajo sobre infección en humanos de la Leptospiras, trabajo que se está haciendo en zonas del alto riesgo.
Un animal infectado elimina el germen por distintas vías, pero fundamentalmente por la orina. No todos los animales tanto domésticos como salvajes que se infectan, se enferman. La gran mayoría -se enfermen o no- quedan como portadores y eliminadores por un tiempo determinado. En el caso de la rata es permanente, por eso es el reservorio más peligroso cuyo control resulta difícil.
El hombre es un huésped accidental, enferma y en algunos casos cuando no es tratado convenientemente o cuando su situación fisiológica no es la óptima (desnutrido, estresados) puede llegar a la muerte, pero su rol en la cadena epidemiológica no es importante, por la acidez de la orina y porque  la misma se elimina en forma adecuada por las redes cloacales. La vía de acceso del agente infeccioso puede ser: por la boca cuando se toma agua contaminada, o bebidas directamente de las latas de gaseosas u otras bebidas; por la conjuntiva del ojo; o por la piel intacta cuando permanece largo tiempo en contacto con el agua, por actividades laborales o recreacionales, en cuyo caso se reblandece.

José Goretta